El sustantivo (también denominado nombre) es la clase de palabra que cumple la función de núcleo del sintagma nominal. Su naturaleza gramatical permite conceptualizar, categorizar y nombrar la realidad, abarcando desde entidades materiales hasta nociones abstractas, acciones o procesos.
A continuación, se detalla su análisis desde las perspectivas morfológica, sintáctica y semántica.
Morfológicamente, el sustantivo es una palabra variable. Se compone de un lexema o raíz (que aporta el significado léxico) y morfemas flexivos que expresan las categorías gramaticales de género y número.
El género: En español, todo sustantivo posee género gramatical (masculino o femenino).
Sustantivos de género inherente: Elementos inanimados cuyo género está fijado en el léxico y no denota sexo biológico, como «el lápiz» o «la mesa».
Sustantivos de género variable: Presentan flexión mediante morfemas específicos para denotar sexo (generalmente -o / -a), como «el gato» y «la gata».
Casos especiales: Los sustantivos epicenos utilizan un solo género gramatical para ambos sexos biológicos, requiriendo un modificador si se desea especificar: «el tiburón macho» o «el tiburón hembra». Los sustantivos ambiguos admiten ambos géneros sin cambiar de significado: «el mar» o «la mar».
El número: Expresa la cantidad de la entidad (singular o plural). Se manifiesta mediante los alomorfos -s (para raíces terminadas en vocal átona, como «casas») y -es (para raíces terminadas en consonante o ciertas vocales tónicas, como «árboles» o «búes»). Existen sustantivos que solo se emplean en singular (singularia tantum), como «el caos», y otros solo en plural (pluralia tantum), como «las nupcias».
La función primordial y definitoria del sustantivo es actuar como núcleo del sintagma nominal ($NSN$). Alrededor de este núcleo se articulan los determinantes y los complementos del nombre (adjetivos, aposiciones o sintagmas preposicionales).
Dentro de la oración, el sintagma nominal cuyo núcleo es un sustantivo puede desempeñar múltiples funciones sintácticas:
Sujeto: «El coche pasó a gran velocidad».
Objeto directo: «Los estudiantes leyeron el tratado».
Objeto indirecto (dentro de un sintagma preposicional): «Entregó el premio al escritor».
Complemento de régimen: «Siempre habla de política».
Atributo: «Su hermano es médico».
Aposición: «Madrid, capital de España, es cosmopolita».
Desde el punto de vista del significado, los sustantivos se clasifican a través de oposiciones binarias que delimitan su alcance conceptual:
Comunes frente a Propios: Los comunes designan a todos los miembros de una misma clase o especie («el río», «la mujer»). Los propios individualizan a un sujeto u objeto distinguiéndolo de los demás de su clase («el Amazonas», «María»); estos últimos carecen de significado léxico conceptual y se escriben con mayúscula inicial.
Concretos frente a Abstractos: Los concretos designan entidades perceptibles por los sentidos o imaginables como independientes («la piedra», «el fantasma»). Los abstractos denotan cualidades, acciones o conceptos que solo existen en la mente o vinculados a un objeto («la justicia», «la sensatez»).
Contables frente a No contables (o de materia): Los contables se pueden cuantificar mediante numerales cardinales («tres libros»). Los no contables designan magnitudes continuas que se pueden medir o pesar, pero no enumerar directamente sin una unidad de medida («el agua», «el oro»); no se puede decir «tres aguas» en un sentido estrictamente material sin referirse a unidades envasadas.
Individuales frente a Colectivos: Los individuales denotan en singular un solo elemento («la oveja», «el árbol»). Los colectivos, estando en singular, designan formalmente un conjunto de entidades homogéneas de la misma clase («el rebaño», «el arboledo»).