Los adjetivos posesivos son un tipo de adjetivo determinativo que tiene como función principal indicar la relación de pertenencia, propiedad o posesión entre un objeto, ser o idea y una de las personas del discurso (quien habla, quien escucha o un tercero).
En español, estos adjetivos presentan dos formas según su posición respecto al sustantivo:
Formas apocopadas (cortas): Se colocan siempre antes del sustantivo y concuerdan con él en número (y en algunos casos, también en género). Son: mi/mis, tu/tus, su/sus, nuestro/nuestra/nuestros/nuestras, vuestro/vuestra/vuestros/vuestras.
Formas plenas (largas): Se colocan después del sustantivo, tienen mayor énfasis y concuerdan siempre en género y número. Son: mío/mía/míos/mías, tuyo/tuya/tuyos/tuyas, suyo/suya/suyos/suyas, así como nuestro y vuestro con sus variantes.
Nota importante: Al igual que los demostrativos, si estas palabras aparecen solas y reemplazan al nombre (por ejemplo: "El coche azul es el mío"), funcionan como pronombres posesivos, no como adjetivos.
«Mi ordenador se apagó de repente justo antes de guardar los cambios». (Forma apocopada: pertenencia a la primera persona del singular).
«Por favor, devuélvele sus apuntes a Marina cuando la veas en la facultad». (Forma apocopada: pertenencia a la tercera persona).
«Un conocido tuyo dejó este paquete en la recepción a primera hora». (Forma plena: acompaña al sustantivo "conocido" desde atrás).
«Nuestra propuesta fue la única que recibió el visto bueno del comité». (Forma apocopada: pertenencia a la primera persona del plural).
«¿Podrías prestarme tus prismáticos para observar el nido del halcón?». (Forma apocopada: pertenencia a la segunda persona).
«El director del hospital elogió la paciencia suya durante la emergencia». (Forma plena: resalta la cualidad de la tercera persona).
«He encontrado unas llaves en el suelo, ¿serán las pertenencias vuestras?». (Forma plena: pertenencia a la segunda persona del plural).
«Su persistencia empresarial logró salvar el negocio de la quiebra inminente». (Forma apocopada: posesión de una cualidad abstracta por parte de una tercera persona).
«Hijo mío, recuerda siempre mantener la calma en los momentos difíciles». (Forma plena: uso afectivo o enfático tras el sustantivo).
«Asegúrate de cerrar bien tu mochila antes de subir a la tirolesa». (Forma apocopada: pertenencia a la segunda persona del singular).