Una locución verbal es un grupo de palabras que funciona como un único núcleo del predicado. Sintácticamente, el verbo de la locución se flexiona en todas las personas del paradigma verbal según las necesidades del sujeto.
Son las más frecuentes en el idioma. El sustantivo pierde su independencia sintáctica y no funciona como objeto directo, sino que se fusiona con el verbo para crear una nueva idea de acción.
«Dar cuenta» / «Dar cuenta de»: Significa informar, justificar o consumir algo por completo.
«Tener lugar»: Equivale a ocurrir, celebrarse o desarrollarse un evento.
«Hacer hincapié»: Significa enfatizar o insistir en un punto concreto.
«Los defensas dieron cuenta de su gran estrategia durante todo el partido» «La exposición de acuarelas tendrá lugar en el salón principal el próximo viernes» «Ella hizo hincapié en la importancia de usar etiquetas correctas en la publicación»
En este grupo, la preposición actúa como el enlace necesario para conectar el verbo puente con el resto de la estructura, perdiendo ambos sus significados individuales.
«Echar de menos»: Expresión que denota la nostalgia o la percepción de la falta de alguien o algo.
«Poner de manifiesto»: Equivale a exhibir, revelar o hacer evidente una situación.
«Dar que hablar»: Significa suscitar comentarios, críticas o expectación colectiva.
«Vosotros echáis de menos el aroma de la pintura al óleo cuando no estáis en el taller» «El análisis de las métricas puso de manifiesto el éxito del nuevo formato de vídeo» «Aquella jugada polémica dará que hablar a los analistas durante toda la semana»
El verbo se combina con un elemento modificador que pierde su función original de calificar o determinar, pasando a formar parte de la acción misma.
«Echar a perder»: Significa arruinar, estropear o malograr un objeto, plan o situación.
«Dejar en claro»: Equivalente a aclarar, precisar o definir una postura sin ambigüedades.
«La tormenta repentina echó a perder el lienzo que secaba en el patio del jardín» «Los creadores dejaron en claro los términos del sorteo en la descripción del perfil» «Tú echaste a perder la oportunidad de clasificar a la final por no calentar adecuadamente».
En las locuciones verbales personales, el núcleo verbal es plenamente flexible. El error ortográfico o sintáctico más común no es la falta de concordancia (como en las impersonales), sino la deformación de la locución por la alteración o sustitución de sus elementos fijos.
Alerta de leísmo o sustitución: Modificar la estructura fija destruye la locución. Por ejemplo, en la locución «dar de lado» (ignorar a alguien), el pronombre correcto es de objeto directo o indirecto según el dialecto, pero la estructura interna «de lado» es inamovible (es incorrecto decir «dar de lados»).
«Nosotros caímos en la cuenta de que el algoritmo había cambiado esa mañana» «¿Vosotras disteis el visto bueno a los nuevos uniformes del equipo de atletismo?» «El delantero centro dio el brazo a torcer tras las indicaciones del cuerpo técnico»