Para entender los barbarismos con rigor académico, debemos partir de una premisa fundamental: el barbarismo es un fenómeno que ocurre exclusivamente en la palabra de forma aislada. Afecta a la estructura interna del vocablo (su forma, su sonido o su origen), pero jamás a la relación que este establece con otras palabras.
Distinción lingüística esencial: El dequeísmo (por ejemplo, «pensó de que vendría») no es un barbarismo. El dequeísmo es un vicio de construcción o un error de sintaxis, ya que el fallo no está en una palabra individual, sino en la manera incorrecta en que se relacionan los elementos dentro de la oración.
A nivel léxico-fonético, cuando alteramos la forma de una palabra aislada, recurrimos a distintos metaplasmos o fenómenos de modificación fonológica. A continuación, se detallan todos los tipos de barbarismos.
Ocurren cuando se altera la cadena de sonidos de una palabra aislada mediante la adición, supresión o transposición de fonemas.
Consiste en el cambio de lugar de uno o varios sonidos dentro de la misma palabra.
Ejemplos: Decir «asolear» en vez de «asolar», «humareda» en lugar de «humareda» (por confusión o traslación), o el clásico «grabiel» en lugar de «Gabriel».
Prótesis (al principio de la palabra): Añadir un sonido innecesario al inicio. Ejemplo: «enanchar» por «ensanchar» o «amatar» por «matar».
Epéntesis (en medio de la palabra): Insertar un sonido en el interior. Ejemplo: «inglaterra» pronunciado con fonemas extra, o «tovalla» por «toalla».
Paragoge (al final de la palabra): Agregar un sonido al final, muy común en la segunda persona del pretérito perfecto simple. Ejemplo: «dijistes» en lugar de «dijiste», o «vinistes» por «viniste».
Aféresis (al principio): Eliminar un sonido inicial. Ejemplo: «sicología» (aunque ya aceptado, originalmente considerado barbarismo gráfico frente a «psicología»).
Síncopa (en medio): Omitir sonidos en el interior de la palabra. Ejemplo: «alante» en lugar de «adelante», o «setiembre» por «septiembre» (en su norma culta).
Apócope (al final): Cortar el final de la palabra de forma incorrecta fuera de los casos permitidos. Ejemplo: «primer» antes de un sustantivo femenino («la primer vez» por «la primera vez»).
Se cometen al desplazar el acento prosódico (la sílaba tónica) de una palabra aislada, modificando su acentuación correcta.
Ejemplos: Decir «mendingo» en lugar de «mendigo», «intérvalo» en lugar de «intervalo», u «óstraco» por «ostraco».
Afectan a la flexión gramatical de la palabra de manera independiente (género, número o conjugación verbal), rompiendo las reglas morfológicas del idioma.
Errores de conjugación: Modificar verbos irregulares como si fueran regulares o viceversa. Ejemplo: «satisfació» por «satisfizo», «condució» por «condujo», o «aprieto» por «apreto» en contextos incorrectos.
Errores de género o número: Alterar el morfema de género de una palabra aislada. Ejemplo: «el sartén» por «la sartén» (en regiones donde no está normalizado) o la formación incorrecta de plurales.
Ocurre cuando se adopta un vocablo de otra lengua de forma aislada para sustituir una palabra que ya existe y tiene plena vigencia en el español.
Ejemplos: Utilizar «staff» en lugar de «personal» o «equipo», «cliquear» por «hacer clic», o «hobby» en vez de «afición» o «pasatiempo».