El queísmo es un fenómeno sintáctico que consiste en la omisión incorrecta de una preposición (generalmente de) antes de la conjunción que, cuando dicha preposición es exigida por el verbo, un sustantivo o un adjetivo.
Para identificar si estamos ante un caso de queísmo, se suele utilizar el método de la pregunta. Si al formular una pregunta sobre el enunciado la respuesta requiere la preposición de, omitirla en la oración subordinada es un error. Por ejemplo, si preguntamos «¿De qué se dio cuenta?», la respuesta correcta debe mantener la preposición: «Se dio cuenta de que...». Si se elimina, se incurre en queísmo.
A continuación se presentan diez ejemplos de queísmo (frases incorrectas) seguidos de su forma corregida entre paréntesis, abarcando diferentes estructuras y locuciones:
«Me alegro que hayas venido.» (Correcto: Me alegro de que hayas venido.)
«Tengo la certeza que ganaremos el partido.» (Correcto: Tengo la certeza de que ganaremos el partido.)
«Estoy seguro que todo saldrá bien.» (Correcto: Estoy seguro de que todo saldrá bien.)
«Se dio cuenta que se había olvidado las llaves.» (Correcto: Se dio cuenta de que se había olvidado las llaves.)
«A pesar que llovía, decidimos salir a caminar.» (Correcto: A pesar de que llovía, decidimos salir a caminar.)
«Me enteré que te mudas de ciudad el próximo mes.» (Correcto: Me enteré de que te mudas de ciudad el próximo mes.)
«Acuérdate que mañana tenemos examen a primera hora.» (Correcto: Acuérdate de que mañana tenemos examen a primera hora.)
«Tengo la impresión que esto ya lo hemos vivido.» (Correcto: Tengo la impresión de que esto ya lo hemos vivido.)
«No cabe duda que es un gran estudiante.» (Correcto: No cabe duda de que es un gran estudiante.)
«A condición que guardes el secreto, te lo contaré todo.» (Correcto: A condición de que guardes el secreto, te lo contaré todo.)