Las oraciones transitivas son aquellas que poseen un predicado verbal constituido por un verbo transitivo que requiere obligatoriamente un complemento directo para completar su significado léxico. De acuerdo con la doctrina de la Nueva Gramática de la Lengua Española, estos verbos denotan acciones, procesos o estados que se originan en un participante y se extienden, afectan o inciden sobre una entidad distinta. El complemento directo es el argumento que recibe el impacto de la acción verbal o delimita su alcance, resultando imprescindible para que el enunciado sea gramaticalmente pleno y con un sentido semántico completo.
«El arqueólogo principal desenterró una vasija de la dinastía Tang».
El complemento directo dentro de las construcciones transitivas puede estar constituido fundamentalmente por un grupo nominal, aunque adopta la forma de un grupo preposicional introducido por la preposición «a» cuando la entidad es humana o animada y está determinada. Un rasgo formal determinante para el reconocimiento del complemento directo en el español general es su capacidad de sustitución por los pronombres personales átonos «lo», «la», «los», «las», en concordancia de género y número con el elemento al que reemplaza. Esta particularidad opera de forma idéntica sin importar la complejidad del segmento original, lo que permite diferenciar nítidamente este argumento de otros complementos verbales como el indirecto o los de régimen.
«La empresa constructora demolió el antiguo edificio del centro».
«La empresa constructora lo demolió».
La clase de las oraciones transitivas presenta variaciones importantes en cuanto a la presencia explícita del complemento directo en la superficie textual. Existen contextos en los que el objeto directo puede omitirse legítimamente debido a procesos de recuperación contextual o porque el verbo se emplea en un sentido genérico o absoluto, lo que la gramática académica denomina transitividad tácita o implícita. Asimismo, la estructura transitiva se reconoce formalmente mediante la prueba de la pasivización, ya que el complemento directo de la oración activa pasa a ejercer la función de sujeto paciente en la correspondiente construcción pasiva perifrástica.
«El comité editorial rechazó la propuesta de publicación».
«La propuesta de publicación fue rechazada por el comité editorial».
«El inspector de sanidad clausuró el establecimiento por irregularidades».
«Los ingenieros diseñaron un sistema de ventilación de alta eficiencia».
«El fuerte viento de la madrugada derribó la torre de alta tensión».
«Aquella prestigiosa universidad otorgó una beca de investigación al estudiante».
«La multinacional tecnológica adquirió las patentes de la empresa emergente».
«El testigo reconoció al sospechoso en la rueda de identificación».
«Los operarios de la fábrica ensamblan los componentes con extrema precisión».
«El cirujano cardiovascular realizó la compleja intervención sin complicaciones».
«El consejo de administración aprobó el presupuesto para el próximo ejercicio».
«Las autoridades locales desalojaron el edificio afectado por el incendio».