Los verbos intransitivos son aquellos que poseen plena autonomía semántica y, por tanto, no requieren de un objeto directo (CD) para completar su significado o formar un enunciado gramatical. Desde la perspectiva de la estructura argumental, estos verbos agotan su predicación en el propio sujeto. La acción, proceso o estado expresado por el verbo no se proyecta ni transita hacia una entidad externa, sino que comienza y culmina en el propio núcleo del sujeto agencial o paciente.
En la gramática científica y funcional, los verbos intransitivos se catalogan fundamentalmente como predicados monovalentes. Esto significa que en su estructura de subcategorización léxica abren un único hueco argumental:
Argumento único (Externo o Interno): El sujeto. Dependiendo de la naturaleza semántica del verbo, este argumento puede realizar el rol de agente (entidad que controla y ejecuta la acción) o de tema/paciente (entidad que experimenta el proceso sin controlarlo).
A diferencia de los transitivos, estos verbos no seleccionan un argumento en caso acusativo. Cualquier información adicional que se sature en la oración se realiza a través de adjuntos o complementos circunstanciales, los cuales son sintácticamente opcionales.
La investigación contemporánea (basada en la Hipótesis de la Inacusatividad) divide los verbos intransitivos en dos grandes subgrupos, dependiendo de la naturaleza de su único argumento:
Son aquellos cuyo único argumento funciona como un sujeto agente de manera genuina. El sujeto tiene control sobre la acción y la ejecuta de forma voluntaria. Sintácticamente, estos verbos suelen rechazar la combinación con participios en construcciones absolutas. «El niño corrió por el parque.» «Los manifestantes gritaron durante la asamblea.»
Son aquellos cuyo único argumento, a pesar de concordar con el verbo en posición de sujeto, posee características semánticas de objeto (rol de tema o paciente). El sujeto no controla la acción, sino que sufre o experimenta un proceso, un cambio de estado o una aparición. Sintácticamente, suelen permitir que el sujeto se coloque pospuesto al verbo de forma natural. «El jarrón cayó desde la estantería.» «Los brotes germinaron en la primavera.»
Para validar que un verbo se está comportando de modo intransitivo, se aplican los criterios inversos a los de la transitividad:
Un verbo intransitivo repele la incorporación de los pronombres «lo», «la», «los», «las» con función de objeto directo. «El conferenciante habló durante dos horas.» «El conferenciante lo habló.» (Construcción agramatical)
Dado que no existe un objeto directo que pueda transformarse en sujeto paciente, las oraciones con verbos intransitivos no admiten la estructura de pasiva perifrástica. «El paciente murió en el hospital.» «El paciente fue muerto por el hospital.» (Construcción agramatical o semánticamente divergente)
El hecho de que un verbo no admita un objeto directo no significa que deba aparecer aislado en la oración. Los verbos intransitivos se combinan con diversos complementos que precisan las circunstancias de la predicación:
Complementos circunstanciales (Lugar, tiempo, modo): Elementos periféricos que sitúan la acción. «El tren procede de París.»
Complementos de régimen verbal: Algunos verbos intransitivos requieren obligatoriamente una preposición para introducir un argumento obligatorio (verbos de régimen). «El testigo abusó de la confianza de sus familiares.»
Predicativos del sujeto: Adjetivos o construcciones que modifican tanto al verbo como al sujeto de la oración. «La atleta llegó exhausta a la meta.»