Las perífrasis verbales son construcciones formadas por dos o más verbos que funcionan conjuntamente como un único núcleo verbal. En ellas, un verbo auxiliar aporta información gramatical relacionada con el tiempo, el aspecto, el modo o la actitud del hablante, mientras que un verbo principal, que aparece en forma no personal (infinitivo, gerundio o participio), aporta el significado léxico fundamental de la acción.
Por ejemplo, en la oración «Voy a salir dentro de unos minutos», la acción principal es «salir», pero la construcción «voy a salir» expresa una idea de futuro próximo. Del mismo modo, en «Sigue lloviendo», la acción es «llover», mientras que «sigue» indica que dicha acción continúa desarrollándose.
Las perífrasis verbales permiten expresar matices que muchas veces no podrían comunicarse con la misma precisión mediante una sola forma verbal. Gracias a ellas, el hablante puede indicar si una acción está a punto de comenzar, si acaba de terminar, si se repite, si continúa, si es obligatoria, si es probable o si constituye una posibilidad.
Tradicionalmente, las perífrasis verbales se clasifican en dos grandes grupos: las aspectuales y las modales.
Las perífrasis aspectuales informan sobre la manera en que la acción se desarrolla en el tiempo. No se centran en cuándo ocurre el hecho, sino en la fase en que se encuentra.
Las perífrasis ingresivas señalan que la acción está próxima a comenzar. En «Va a comenzar la reunión», la acción todavía no se ha iniciado, pero se presenta como inminente.
Las perífrasis incoativas indican el inicio efectivo de una acción. En «Se echó a reír», la perífrasis destaca el momento en que comenzó la risa.
Las perífrasis durativas o progresivas muestran una acción en desarrollo. En «Estoy leyendo una novela», la lectura se presenta como una actividad que se encuentra en curso.
Las perífrasis continuativas expresan la prolongación o continuidad de una acción ya iniciada. En «Sigue trabajando en el proyecto», el trabajo comenzó anteriormente y continúa realizándose.
Las perífrasis reiterativas indican repetición. En «Volvió a llamar por teléfono», la llamada se realiza nuevamente.
Las perífrasis terminativas señalan que una acción llega a su fin. En «Acabó de pintar la habitación», la acción de pintar se presenta como concluida.
Las perífrasis resultativas ponen el énfasis en el resultado de una acción ya terminada. En «Tengo terminados todos los informes», la atención se dirige al estado resultante de haber completado el trabajo.
Por otra parte, las perífrasis modales expresan la actitud del hablante ante el contenido de la oración.
Las perífrasis de obligación indican necesidad o deber. Son frecuentes construcciones como «tener que + infinitivo», «deber + infinitivo» o «haber de + infinitivo». En «Tenemos que estudiar para el examen», la perífrasis expresa una obligación.
Las perífrasis de posibilidad o probabilidad presentan la acción como posible o probable. En «Debe de estar en casa», el hablante no afirma el hecho con certeza, sino que lo considera probable. De igual modo, en «Puede llegar tarde», se expresa una posibilidad.
Desde el punto de vista formal, las perífrasis pueden construirse de distintas maneras. Algunas se forman directamente mediante la unión del verbo auxiliar y el verbo principal, como en «debo estudiar». Otras incorporan una preposición o una conjunción entre ambos verbos, como ocurre en «voy a salir», «acabo de llegar» o «rompió a llorar».
Un aspecto importante es que, en una verdadera perífrasis verbal, ambos verbos forman una sola unidad sintáctica y semántica. Por ello, el verbo en forma no personal no desempeña normalmente funciones propias de un sustantivo, un adjetivo o un adverbio dentro de la oración. Así, en «Tengo que salir», la secuencia «que salir» no funciona como complemento del verbo «tener», sino que forma parte de una única estructura verbal.
No todas las combinaciones de verbos constituyen perífrasis. En la oración «Quiero viajar por Europa», muchos gramáticos consideran que el infinitivo funciona como complemento directo del verbo «querer», por lo que no existe una perífrasis verbal en sentido estricto. En cambio, en «Voy a viajar por Europa», la construcción sí forma una unidad verbal y se analiza habitualmente como perífrasis.
En conclusión, las perífrasis verbales son recursos fundamentales de la lengua española porque permiten expresar con gran precisión el desarrollo temporal de las acciones y la actitud del hablante ante ellas. Gracias a estas construcciones, el idioma dispone de numerosos matices para indicar inicio, duración, repetición, finalización, obligación, posibilidad y probabilidad, enriqueciendo notablemente la comunicación.
Ejemplos:
Ir a + infinitivo: «El descubrimiento arqueológico va a modificar varias hipótesis aceptadas durante décadas».
Tener que + infinitivo: «Las pequeñas editoriales han tenido que reinventar sus estrategias de distribución para sobrevivir en el mercado digital».
Deber + infinitivo: «Los investigadores deben contrastar los datos antes de formular conclusiones definitivas».
Deber de + infinitivo: «El manuscrito debe de pertenecer a una etapa muy temprana de la producción del autor».
Estar + gerundio: «Numerosos especialistas están analizando las consecuencias económicas de la automatización masiva».
Seguir + gerundio: «A pesar de las críticas recibidas, la empresa sigue expandiendo sus operaciones en nuevos mercados».
Acabar de + infinitivo: «El tribunal acaba de emitir una resolución que podría modificar la interpretación de la normativa vigente».
Volver a + infinitivo: «La escritora volvió a abordar el tema de la memoria colectiva en su última novela».
Echarse a + infinitivo: «Al escuchar la noticia, varios asistentes se echaron a debatir las posibles implicaciones del acuerdo».
Dejar de + infinitivo: «Con el paso de los siglos, aquella expresión dejó de emplearse en la lengua común».
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