A continuación se presentan los principales usos lingüísticos de la coma en español, distribuidos en seis grandes grupos: • para delimitar incisos y unidades con alto grado de independencia (interjecciones, vocativos y apéndices confirmativos); • para delimitar ciertos miembros o grupos sintácticos en la oración simple; • para delimitar unidades coordinadas; • para delimitar oraciones subordinadas; • para delimitar los conectores en un enunciado; • para marcar elisiones verbales. Finalmente, se añaden algunos contextos de duda frecuentes que no caben en ninguno de los grupos anteriores.
La coma se emplea para encerrar elementos que podrían considerarse periféricos con respecto al enunciado en el que aparecen, pues interrumpen su línea informativa, quedando fuera de la parte central del mensaje. En la cadena hablada, este tipo de información viene marcada por un perfil melódico peculiar: suele constituir una unidad tonal independiente del resto del enunciado, del que aparece separada por una breve pausa o bien por una inflexión, y se pronuncia en un registro diferente al de la oración principal.
Estas secuencias se escriben entre comas cuando aparecen en posición medial en el enunciado: «La estrategia, como se acordó en la junta, se aplicará el próximo mes»; «Me invade el pánico, ¡ay!, al ver la factura de la luz». Algunas de ellas pueden también ocupar la posición inicial o final y, en ese caso, quedan aisladas por cualquier otro signo delimitador y por una coma: «Como se acordó en la junta, la estrategia se aplicará el próximo mes»; «¡Ay!, me invade el pánico al ver la factura de la luz»; «Pásame el informe, Carlos».
Forman parte de este grupo de elementos periféricos los incisos, las interjecciones y sus grupos sintácticos, los vocativos y los apéndices confirmativos.
Uno de los principales usos de la coma es aislar en el texto escrito los incisos, elementos suplementarios que aportan precisiones, ampliaciones, rectificaciones o circunstancias a lo dicho:
«El último informe de la consultora busca radiografiar el mercado del self-checkout, específicamente el sector de los supermercados medianos, antes de la campaña navideña».
«Créeme, tuvieron que rastrear mi dirección IP, y encima clonaron mi tarjeta de crédito para vaciar los fondos de la cuenta corriente».
«La paciente neurodivergente ha aprendido, y no precisamente por sumisión, a camuflar sus rasgos en entornos laborales hostiles».
«El viejo hacker, cuya adolescencia coincidió con el auge de los módems telefónicos, había sido el creador del virus informático que colapsó la red universitaria».
Información adicional Se emplea en este apartado el término inciso en un sentido amplio, como equivalente de información incidental. Por tanto, aunque los incisos prototípicos son secuencias que interrumpen el enunciado y aparecen en posición medial («Todos, excepto la jefa de prensa, asistimos a la videoconferencia»; «Mi cuñado, que es programador, solucionó el fallo»), se considerará aquí que también lo son las mismas secuencias cuando ocupan posición inicial o final («Excepto la jefa de prensa, todos asistimos a la videoconferencia»; «Solucionó el fallo mi cuñado, que es programador»).
La información que aportan los incisos puede estar más o menos ligada al resto del enunciado («El café de especialidad, ¡qué delicia!, es lo único que me mantiene despierto», frente a «El café de especialidad, que está delicioso, es lo único que me mantiene despierto»), pero, en cualquier caso, presentan cierta autonomía gramatical y semántica con respecto a él. Constituyen incisos característicos las siguientes construcciones, separadas, por ello, mediante coma:
a) Estructuras explicativas, que interrumpen el curso del enunciado para agregar alguna precisión o comentario sobre el elemento nominal que las precede. Estas estructuras explicativas pueden ser aposiciones, es decir, sustantivos o grupos nominales, como en «La intervención de Valeria Santos, la directora del proyecto, fue muy criticada»; «Mi socio, Andrés, firmó el contrato»; adjetivos o grupos adjetivales, como en «El rescatista, exhausto, arrastró a los senderistas fuera de la cueva»; «Los programadores, estresados, entregaron el código con tres días de retraso»; oraciones adjetivas o de relativo, como «La oficina, que está en el ático del edificio, tiene mucha luz natural»; «El mentor, a quien siempre acudimos en busca de consejo, nos respaldó sin dudarlo»; y otras expresiones parentéticas, como «La encimera, de mármol negro, dominaba el espacio de la cocina»; «La novela El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez, es una obra cumbre de la literatura».
Advertencia Frente a las estructuras explicativas, las especificativas no aportan una aclaración sobre el grupo nominal al que modifican, sino que restringen o delimitan la referencia del sustantivo que las precede. Estas construcciones, que no interrumpen el curso del enunciado, sino que se integran en el grupo nominal, no se escriben entre comas: así, en la oración «Mi socio Andrés firmó el contrato», el nombre propio constituye una aposición especificativa con la que quien habla identifica a uno de sus socios, frente a la explicativa ya citada «Mi socio, Andrés, firmó el contrato», de la que se deduce que la persona que habla solo tiene un socio. Del mismo modo, en «Los programadores estresados entregaron el código con tres días de retraso», se especifica que, del total de los programadores, algunos, los que estaban estresados, lo entregaron tarde; mientras que en la oración con adjetivo explicativo, «Los programadores, estresados, entregaron el código con tres días de retraso», se explica que todos los programadores estaban estresados, de ahí que se retrasaran. Son también especificativas, frente a las explicativas anteriormente mencionadas, las construcciones siguientes: «La oficina que está en el ático del edificio tiene mucha luz natural»; «La encimera de mármol negro dominaba el espacio de la cocina»; «Las meninas de Manolo Valdés son esculturas inspiradas en la obra pintada siglos antes por Velázquez».
Las estructuras explicativas pueden aparecer también en posición final, caso en el que igualmente se separan por coma de su antecedente: «Fue muy criticada la intervención de Valeria Santos, la directora del proyecto»; «Nos respaldó sin dudarlo el mentor, a quien siempre acudimos en busca de consejo».
Los apodos, las designaciones antonomásticas o los seudónimos que pueden sustituir al nombre verdadero constituyen aposiciones explicativas cuando se mencionan tras él; por tanto, en este caso, deben escribirse entre comas: «Rosalía, la Motomami, redefinió el pop en español»; «Recordamos el legado de Ernesto Guevara, el Che»; «Eric Blair, George Orwell, escribió una de las distopías más famosas del siglo veinte». Al contrario que estos, los sobrenombres, que deben ir necesariamente acompañados del nombre propio al que especifican, se unen a este sin coma: «Felipe II el Prudente», «Juana la Loca», «Alejandro Magno».
b) Construcciones absolutas, en las que se predica algo de un sujeto sin que aparezca un verbo en forma personal. Normalmente tienen como predicado un participio o un gerundio —aunque también pueden construirse con un adjetivo u otras expresiones— y aparecen al comienzo del enunciado: «Hackeada la base de datos, los ciberdelincuentes exigieron un rescate millonario»; «Utilizando un algoritmo avanzado, el software detectó el fraude en segundos»; «Una vez seco el pavimento, se pintaron las líneas del carril bici»; pero también pueden intercalarse, entre comas, en el enunciado: «La junta directiva, aprobada la fusión, redactó un comunicado oficial»; «Los usuarios, viendo sus cuentas bloqueadas, saturaron el servicio de atención al cliente».
Advertencia El empleo de comas para encerrar construcciones con gerundio depende de la función que esas construcciones desempeñen en el enunciado. Frente a las construcciones absolutas que aquí se mencionan, que por su carácter incidental se aíslan mediante comas, sería incorrecto escribir este signo en enunciados como «Bajaba las escaleras texteando en su teléfono» o «No resolverás el problema quejándote», en las que la oración de gerundio es un complemento circunstancial, o en «Escuchar a la banda tocando en vivo es una experiencia increíble», donde la secuencia «tocando en vivo» funciona como predicativo del complemento directo «la banda».
c) Expresiones u oraciones de carácter accesorio, sin vinculación sintáctica con los elementos del enunciado en el que se insertan: «Están decididos a demolerlo, ¡qué locura!, para construir un centro comercial»; «Se presentó a la reunión, imagínate tú la audacia, en pantalones cortos y sin avisar»; «No avalaré tu propuesta, pero, conste en acta, te mantendré el presupuesto básico».
d) Cualquier otra clase de comentario, explanation o precisión a algo dicho: «Toda la plantilla, incluido el personal de limpieza, secundó la huelga»; «La inteligencia artificial, según vaticinan los expertos en tecnología, transformará por completo el mercado laboral».
La consideración de un elemento como inciso puede venir impuesta por el significado, caso en el que la delimitación indicada por la coma es distintiva y, por lo tanto, obligatoria. Así, como se ha señalado, solo el uso de comas permite distinguir en la escritura una oración de relativo especificativa de una explicativa: «Los creadores de contenido que monetizan sus videos pagarán más impuestos el próximo año» / «Los creadores de contenido, que monetizan sus videos, pagarán más impuestos el próximo año». Otras veces, en cambio, el uso de la coma responde a la intención comunicativa, de manera que el que escribe puede presentar una misma información como parte central o como elemento periférico y, en consecuencia, sin comas o entre ellas, respectivamente:
«El inversor irrumpió en la sala junto con los abogados de la firma». «El inversor irrumpió en la sala, junto con los abogados de la firma». «La tecnología es fascinante a la vez que alienante». «La tecnología es fascinante, a la vez que alienante».
Así, aunque lo normal es que las estructuras introducidas por salvo, excepto y menos («Salvo en las zonas rurales, la cobertura de fibra óptica es excelente»; «Todos, excepto el community manager, sabían del error»; «Te permitiré cambiar de proyecto, menos el de la automotriz») sean de carácter incidental y se escriban, por ello, entre comas, en algún caso la información que estas aportan puede considerarse parte central del mensaje y presentarse integrada en el enunciado. Se imprime con ello mayor relevancia a la construcción exceptiva, que deja de ser incidental y, consecuentemente, de ir aislada por signos de puntuación: «Todos excepto el community manager sabían del error»; «Asistieron todos menos tú».
Además de la coma, para aislar la información incidental en el interior del enunciado se emplean también la raya y los paréntesis. La elección de uno u otro signo puede responder a motivos subjetivos, como el grado de independencia que quien escribe quiera otorgar al inciso, mayor si se opta por la raya o los paréntesis:
«Tras revisar el código de la aplicación, el auditor advirtió que aquí, específicamente en esta API, se había detectado una vulnerabilidad crítica (o un fallo de diseño estructural, todavía no se determinaba), y que por este motivo el despliegue en producción se pospondría».
También puede deberse a factores contextuales, como la necesidad de evitar la recurrencia de un mismo signo o de establecer una jerarquización cuando un inciso incluye otro, como muestra el ejemplo siguiente:
«Al mismo tiempo, descubrí un nicho de mercado que, para nosotros —los emprendedores digitales—, es sumamente rentable e incluso puede resultar abrumador por su volatilidad».
Las incorrecciones más comunes en la puntuación de incisos son las siguientes:
• La omisión de una de las dos comas, lo que suele ser frecuente cuando unos elementos incidentales encierran otros: ⊗ «Al evento asistieron más de mil desarrolladores, quienes junto a sus equipos de diseño, probaron la versión beta del sistema operativo»; en lugar de «Al evento asistieron más de mil desarrolladores, quienes, junto a sus equipos de diseño, probaron la versión beta del sistema operativo».
• El desplazamiento de una de las comas con respecto a la posición que debería ocupar, con lo que el inciso queda erróneamente delimitado. Así, es incorrecta la puntuación en un ejemplo como ⊗ «Había decidido cancelar la suscripción del streaming porque el catálogo era obsoleto, y además, habían subido las tarifas», pues se aísla impropiamente la secuencia «y además» como inciso. La puntuación correcta de este enunciado admite dos variantes, según se considere que la oración introducida por y es, toda ella, un inciso coordinativo: «Había decidido cancelar la suscripción del streaming porque el catálogo era obsoleto, y además habían subido las tarifas»; o se estime que es una oración coordinada con la anterior que incluye el adverbio además como inciso: «Había decidido cancelar la suscripción del streaming porque el catálogo era obsoleto y, además, habían subido las tarifas».
La interjección es una clase de palabras que forma expresiones exclamativas con las que se manifiestan sentimientos, impresiones o reacciones afectivas, se induce a la acción o se apela al interlocutor (entre las interjecciones de carácter apelativo se incluyen también las fórmulas de saludo o despedida). Las interjecciones y las locuciones interjectivas pueden formar por sí mismas un enunciado («¡Uf!», «¡Guau!», «¡Qué fuerte!», «Buenas», «¡Ni de broma!») o insertarse en otro, pero conservando en él su autonomía sintáctica y significativa, de ahí que se escriban entre comas, o entre una coma y otro signo si aparecen en posición inicial o final: «Bah, no le prestes atención»; «Buenas, ¿en qué puedo ayudarlo?»; «La plataforma se cayó otra vez, ¡qué desastre!». Están sujetas a las mismas reglas las interjecciones que proceden de imperativos verbales, como oye, mira, vamos, venga, anda, etc.: «Venga, envíame el correo electrónico»; «Oye, ¿por qué no invertimos en criptomonedas?»; «Mira, si ahí viene el repartidor»; «Date prisa, andá, que cierran el registro». Se delimitan asimismo por comas los grupos interjectivos: «No sé, ¡pobre de mí!, cómo voy a pagar el alquiler de la oficina»; «¡Vaya con la inteligencia artificial!, nos va a dejar sin empleo a todos».
Cuando aparecen varias interjecciones concatenadas, sean o no iguales, deben ir separadas por comas: «¡Ah, caramba!»; «¡Eh, tú!»; «Vaya, vaya, cómo ha escalado el conflicto»; «¡Por fin, por fin, aprobamos la auditoría!»; «¡Cómo pincha esto, ay, ay, ay!»; «Dale, dale, acelera que el semáforo va a cambiar»; «Madre mía, madre mía, mira quién viene por el pasillo…».
Se aíslan entre comas los sustantivos, grupos nominales o pronombres personales que funcionan como vocativos, esto es, que se refieren al interlocutor y se emplean para llamarlo o dirigirse a él de forma explícita: «Mateo, no subas ese archivo al servidor público»; «Has de saber, colega, que la junta no aprobará ese presupuesto»; «Quedo a su disposición, señor director»; «Usted, preséntese en el área de recursos humanos ahora mismo».
Los vocativos se caracterizan en la oralidad por una curva de entonación descendente y frecuentemente, aunque no siempre, por pronunciarse entre pausas. Con independencia de sus características prosódicas, los vocativos se escriben siempre entre comas, incluso cuando los enunciados son muy breves, como en estructuras del tipo «No, jefe»; «Sí, estimado».
Información adicional La presencia de la coma permite distinguir entre la interpretación de un grupo nominal o de un pronombre como vocativo o como sujeto. Como vocativo, es obligatorio el uso de coma: «Sofía, programa el bot»; en cambio, es incorrecto ponerla cuando el grupo nominal o el pronombre deben interpretarse como sujeto: «Sofía programa el bot».
Los apéndices confirmativos —expresiones interrogativas de refuerzo que cierran algunos enunciados aseverativos— deben ir precedidos de una coma que los separe del resto del enunciado. Son apéndices confirmativos muletillas como ¿verdad?, ¿no?, ¿eh?, ¿ves? o ¿viste?:
«No te convence la interfaz de usuario, ¿verdad?» «Vas a firmar el acuerdo de confidencialidad, ¿no?» «Así que borraste las fotos sin hacer un respaldo, ¿eh?» «La presentación de diapositivas quedó impecable, ¿viste?»
Dejando a un lado las estructuras incidentales a las que se ha hecho referencia en el apartado anterior, la coma se usa en ocasiones para aislar determinados miembros dentro de una oración. La necesidad o inconveniencia de la coma en estos casos depende de la función que desempeñen los grupos sintácticos correspondientes.
Información adicional Las oraciones simples están constituidas por diversos miembros, llamados grupos sintácticos o sintagmas, estructuras articuladas en torno a un núcleo que admite diversos modificadores y complementos, estos grupos son los que desempeñan las diversas funciones sintácticas. Así, una oración como «Llegó el paquete» está constituida por un grupo o sintagma verbal (llegó) y por un grupo o sintagma nominal que desempeña la función de sujeto (el paquete). Sería también un grupo nominal la secuencia el paquete de tu proveedor, que, a su vez, contiene como complemento del núcleo paquete el grupo preposicional de tu proveedor.
Como regla general, la puntuación no debe romper la dependencia que se establece entre los grupos sintácticos más fuertemente vinculados desde el punto de vista sintáctico y semántico, con independencia de que, en la pronunciación, esos grupos se separen del resto del enunciado mediante una pausa o una inflexión tonal. Esta regla es la que determina que sea incorrecto escribir coma entre el verbo y los grupos sintácticos que este necesita para que la oración tenga sentido y sea gramatical —como el sujeto, el complemento directo, el complemento indirecto, etc.— o entre un grupo nominal y un complemento preposicional que lo especifica (un complemento partitivo, por ejemplo). Se detallan a continuación las reglas generales del uso de la coma para separar grupos sintácticos.
Es incorrecto escribir coma entre el grupo que desempeña la función de sujeto y el verbo de una oración, incluso cuando el sujeto está compuesto de varios elementos separados por comas: «Los inversores, los fundadores, los asesores votaron a favor de la propuesta» (y no ⊗ «Los inversores, los fundadores, los asesores, votaron a favor de la propuesta»).
Si el sujeto es largo, suele hacerse oralmente una pausa y una inflexión tonal antes del comienzo del predicado, pero esta frontera fónica no debe marcarse gráficamente mediante coma: «Los usuarios que no hayan verificado su identidad digital antes de la fecha límite establecida | perderán el acceso a sus billeteras virtuales». Tampoco debe reflejarse en la escritura la pausa oral que aparece comúnmente entre el verbo y un sujeto integrado en una estructura contrastiva del tipo no…, sino…: «Fueron despedidos no los becarios, sino los gerentes regionales» (y no ⊗ «Fueron despedidos, no los becarios, sino los gerentes regionales»).
Es también frecuente incurrir en el error de escribir coma entre sujeto y verbo cuando el sujeto es una oración de relativo sin antecedente expreso (como en ⊗ «La que está coordinando el webinar, es la nueva SEO de la empresa», en lugar de «La que está coordinando el webinar es la nueva SEO de la empresa»).
Tres son las excepciones a la regla que impide escribir coma entre sujeto y verbo:
a) Cuando el sujeto es una enumeración que se cierra con etcétera o su abreviatura (etc.): «Las computadoras, los servidores, los enrutadores, etc., se quemaron debido a la sobrecarga eléctrica».
b) Cuando inmediatamente después del sujeto se abre un inciso o aparece cualquiera de los elementos que se aíslan por comas del resto del enunciado: «El algoritmo, como ya te demostré, sesga los resultados de la búsqueda»; «La startup biotecnológica, junto con la farmacéutica, financia el desarrollo de la vacuna».
c) Cuando a un mismo sujeto le corresponden dos predicados unidos mediante conjunciones distributivas, como bien…, bien; ora…, ora, etc.: «Los influencers que promocionaron el criptoactivo durante la preventa, o bien terminaron borrando sus publicaciones avergonzados, o bien, los más cínicos, cobraron sus comisiones sin mirar atrás». Sin embargo, en este caso es también correcto no escribir coma ante el primer miembro de la construcción.
No constituyen un caso de escritura incorrecta de coma entre sujeto y verbo ejemplos como «Las agencias de marketing, casi todas tercerizan el diseño gráfico». El sujeto de esta oración es casi todas, mientras que las agencias de marketing es un elemento anticipado que expresa el tema del que se va a decir algo, de manera similar a como lo hacen estructuras desgajadas equivalentes como «En cuanto a las agencias de marketing, casi todas tercerizan el diseño gráfico» o «¿Las agencias de marketing? Casi todas tercerizan el diseño gráfico». Las relaciones sintácticas son distintas, de ahí que la puntuación también lo sea, en el enunciado igualmente correcto «Las agencias de marketing, casi todas, tercerizan el diseño gráfico», donde casi todas se intercala a modo de inciso entre el verbo y el sujeto (las agencias de marketing).
Es asimismo incorrecto separar con una coma el verbo de aquellos complementos que vienen exigidos por su significado léxico, como son el complemento directo, el indirecto, el predicativo, el de régimen y el agente, salvo que, como se ha señalado antes en el caso del sujeto, tras el verbo aparezca un inciso o cualquiera de los elementos que se aíslan por comas: «Exijo, estimado cliente, una disculpa por escrito»; «Se desvinculará, estoy convencido, de la junta de accionistas»; «El código fuente fue filtrado, según los analistas de ciberseguridad, por un empleado descontento»; o que uno de esos complementos esté constituido por una estructura distributiva: «… monitoreando alternativamente, ora la pantalla del servidor, ora las métricas de tráfico». La misma regla se aplica a la hora de puntuar las oraciones que presentan verbo copulativo y atributo: «Es, sin temor a equivocarme, un fraude financiero».
Tampoco deben separarse con coma del verbo ni el atributo ni los complementos antes mencionados cuando estén integrados en una estructura contrastiva del tipo no…, sino…: «Ahora posees no un canal de videos suspendido, sino una marca digital libre de penalizaciones y algoritmos cambiantes»; «Cerró la laptop y se preparó para afrontar no ya una auditoría fiscal, sino un litigio penal a gran escala»; «Sí, claramente se trata de una reseña falsa destinada no a mejorar el producto, sino a sabotear la reputación de la competencia»; «Los auditores consideraron no ya inflado, sino delictivo el balance financiero de la empresa».
Cuando los complementos verbales anticipan su aparición, normalmente con la intención de destacar o enfatizar el elemento anticipado, tampoco debe escribirse coma: «Mucha gracia te hace el hackeo»; «Muy estresado te veo». En cambio, cuando el elemento anticipado simplemente expresa el tema del que se va a decir algo, la coma es opcional: «De ese nicho de mercado, apenas sé nada» / «De ese nicho de mercado apenas sé nada»; «Contenido patrocinado, no suelo consumir mucho» / «Contenido patrocinado no suelo consumir mucho»; «Eso, lo decido yo» / «Eso lo decido yo»; «A ese desarrollador senior, lo queríamos fichar nosotros» / «A ese desarrollador senior lo queríamos fichar nosotros». En este último caso, la presencia de la coma es más conveniente cuanto más largo es el fragmento anticipado: «La estrategia de regalar membresías prémium cuando los usuarios cancelan la suscripción, nunca la hemos implementado en esta plataforma».
Los complementos circunstanciales también modifican al verbo, pero aportan informaciones accidentales que este no exige (circunstancias de tiempo, lugar, causa, compañía, etc.). Los grupos que desempeñan esta función presentan, por tanto, una dependencia menor con respecto al verbo que el sujeto o que los complementos mencionados en el apartado anterior, de ahí que admitan ser aislados por comas del resto del enunciado.
Como regla general, los complementos circunstanciales pueden aparecer delimitados por coma cuando preceden al verbo. La mayoría de estas comas son opcionales, pero su presencia es útil para aclarar la jerarquización de los miembros del enunciado y, consecuentemente, para facilitar su interpretación. La presencia o ausencia de comas en estos contextos es lo que define que un estilo de escritura se considere trabado o suelto. No obstante, hay factores de diverso tipo que favorecen la escritura de coma para delimitar los complementos circunstanciales antepuestos, como la longitud y complejidad del complemento, su carácter más o menos periférico con respecto al verbo o la intención de quien escribe. Se ofrecen a continuación algunas notas orientativas para el uso de la coma con complementos circunstanciales antepuestos:
a) Se recomienda escribir coma cuando el complemento es extenso: «Durante las caóticas semanas de confinamiento tecnológico del invierno pasado, el teletrabajo fue caótico». En cambio, cuando es breve, es preferible no ponerla: «En la nube no puedo almacenar tanto archivo»; «Mañana por la mañana recibirás el presupuesto revisado».
b) Se recomienda escribir coma cuando el complemento introduce referencias —generalmente de lugar o de tiempo— que, más que proporcionar información sobre la acción denotada por el verbo, enmarcan todo el enunciado: «En Silicon Valley, hace ya una década que las incubadoras debaten este cambio de modelo energético»; «En noviembre de 2022, el lanzamiento masivo de ChatGPT transformó el panorama tecnológico global de la noche a la mañana».
c) Se recomienda escribir coma para aislar el complemento circunstancial cuando se inserta en un enunciado complejo: «El ingeniero de infraestructura me ha advertido que, hasta el despliegue del parche de seguridad, evitemos realizar transacciones en la red principal».
d) Se suele escribir coma para aislar una información circunstancial a la que se quiere dar relevancia en el discurso (por ejemplo, para oponerla a otra): «Por los días, se dedica a programar de forma independiente para clientes extranjeros y, por las noches, modera foros de discusión sobre ciberseguridad».
Advertencia Es un error considerar que debe escribirse coma sistemáticamente detrás de los complementos circunstanciales que preceden al verbo. Esta creencia errónea, bastante generalizada, justifica la presencia de la coma por considerarla marca de que se ha producido un cambio en el orden regular de las partes de un enunciado. Conviene precisar, sin embargo, que no existe un orden natural fijo de los constituyentes de la oración que dependa de las funciones sintácticas, sino que la ordenación de los constituyentes tiene más bien que ver con la estructura informativa más lógica, que responde al patrón información conocida + información nueva. Así, ante la pregunta ¿Cómo habéis migrado la base de datos?, la respuesta natural será «Hemos migrado la base de datos utilizando scripts automatizados». En cambio, ante la pregunta ¿Quiénes han migrado la base de datos utilizando scripts automatizados?, el orden natural de la respuesta será «Utilizando scripts automatizados hemos migrado la base de datos los ingenieros de soporte», sin que sea necesario el uso de la coma tras el complemento circunstancial. En este último ejemplo, el hecho de que el complemento se anteponga al verbo no supone ninguna alteración del orden natural de los constituyentes del enunciado.
También pueden aislarse entre comas los complementos circunstanciales que se intercalan entre el verbo y uno de los complementos por él exigidos (directo, de régimen, etc.): «El administrador del sistema fue suspendido, el pasado viernes negro, de sus funciones de supervisión de servidores».
Los complementos circunstanciales que aparecen en posición final raramente van precedidos de coma: «El teletrabajo fue caótico durante las caóticas semanas de confinamiento tecnológico del invierno pasado»; «El lanzamiento masivo de ChatGPT transformó el panorama tecnológico global de la noche a la mañana en noviembre de 2022»; «El ingeniero de infraestructura me ha advertido que evitemos realizar transacciones en la red principal hasta el despliegue del parche de seguridad». Tan solo lo hacen cuando su contenido se presenta como información incidental: «La empresa se declaró en bancarrota, justo seis meses después del lanzamiento de la app».
Se escribe coma tras los complementos no verbales que se anteponen al elemento o grupo del que dependen. Son ejemplos de estas estructuras escindidas:
a) Los complementos preposicionales antepuestos de las construcciones partitivas: «De las startups que se presentaron a la ronda de inversión, ninguna consiguió financiamiento institucional» (frente a «Ninguna de las startups que se presentaron a la ronda de inversión consiguió financiamiento institucional»); «De todas las aplicaciones móviles que ha programado, solo dos registran usuarios activos diariamente»; «De sus canales de monetización, la mitad están penalizados por el algoritmo».
Información adicional Las construcciones partitivas están formadas por un cuantificador (mitad, resto, mayoría, ninguno, varios, tres, el cinco por ciento, etc.) y un complemento introducido por de que expresa la totalidad del conjunto del que se selecciona la parte que el cuantificador indica: la mitad de los programadores, tres de las propuestas, ninguna de las interfaces, etc.
b) Los grupos cuantificativos que preceden al primer término de la comparación: «Más que una actualización cosmética del sistema, constituye una reestructuración profunda del backend» (frente a «Constituye una reestructuración profunda del backend más que una actualización cosmética del sistema»); «Su incursión en el comercio digital fue, más que un modelo de negocio viable, una timba financiera» (frente a «Su incursión en el comercio digital fue una timba financiera más que un modelo de negocio viable»).
Como en los complementos locativos y temporales mencionados anteriormente, se escribe coma detrás de muchos adverbios y de grupos y locuciones adverbiales y preposicionales que afectan o modifican a toda la oración, y no solo a uno de sus elementos. Son expresiones de muy diverso tipo: pueden indicar frecuencia (generalmente, por lo común, ocasionalmente, etc.); expresar la actitud con la que el hablante se manifiesta o la que le pide al oyente (sinceramente, francamente, con franqueza, con la mano en el corazón, brevemente, honradamente, etc.); introducir una valoración respecto del contenido del enunciado (afortunadamente, lamentablemente, por suerte, curiosamente, naturalmente, paradójicamente, etc.); manifestar evidencia (efectivamente, evidentemente, incuestionablemente, con toda seguridad, en efecto, etc.); indicar el ámbito o el punto de vista (técnicamente, musicalmente, desde el punto de vista financiero, etc.); etcétera.
«Generalmente, las plataformas descentralizadas almacenan los datos en nodos distribuidos por todo el mundo».
«Muy a menudo, una cuenta corporativa que responde con emojis está automatizada por un bot».
«Francamente, no creo que este canal de streaming recupere sus suscriptores antes de fin de año» (o «Con franqueza, no creo que…»).
«Infiltraron un malware ransomware en el servidor central. Por suerte, el equipo de TI había replicado los respaldos fuera de línea el día anterior».
«Evidentemente, el proyecto de realidad virtual no podía seguir absorbiendo tanto capital de riesgo».
«Técnicamente, los parámetros de rendimiento de la base de datos no cumplen con los estándares exigidos para el lanzamiento» (o «Desde el punto de vista técnico, los parámetros…»).
Advertencia Cuando estas expresiones no constituyen complementos oracionales —es decir, cuando no se refieren a toda la oración, sino que modifican a uno de sus miembros—, no exigen la escritura de coma: «Una cuenta corporativa que responde con emojis muy a menudo está automatizada por un bot»; «Se han implementado soluciones técnicas perfectas»; «Recuperó el acceso a la cuenta por suerte, no por seguir el protocolo de soporte»; «La inteligencia artificial nunca responde francamente».
También afectan a toda la oración, y deben ir delimitadas por coma, las estructuras encabezadas por expresiones de valor introductorio del tipo de en cuanto a, respecto de, con respecto a, en relación con, con referencia a, etc., que restringen lo dicho en el enunciado a ciertas coordenadas temáticas:
«Con respecto al disco duro cifrado que confiscaron, los analistas forenses no lograron extraer ningún byte de información».
«En cuanto a tu canal de videos, no pienso seguir financiando tus campañas de publicidad pagada».