El modo indicativo es la herramienta que tiene nuestra lengua para describir el mundo de los hechos reales, objetivos o que consideramos seguros. A diferencia de otros modos, aquí no expresamos deseos ni órdenes, sino certezas.
Los tiempos simples
Los tiempos simples se caracterizan por estar formados por una sola palabra.
Presente: Lo usamos para acciones que ocurren en el momento actual, rutinas constantes o verdades que no cambian con el tiempo.
«Este café se enfría rápido si lo dejas cerca de la ventana abierta».
«Lucas entrena tres veces por semana en el parque del barrio».
Pretérito imperfecto (copretérito): Sirve para describir situaciones del pasado sin fijarnos en su inicio ni en su final, hablar de costumbres antiguas o pintar el decorado de una historia.
«El viejo faro parpadeaba cada noche mientras las olas golpeaban las rocas».
«Cuando vivíamos en la montaña, el invierno se sentía mucho más intenso».
Pretérito perfecto simple (pretérito): Se utiliza para hechos pasados que concluyeron de forma puntual y específica en el tiempo.
«El gato saltó la cerca justo antes de que el perro se despertara».
«Ayer encontré un billete antiguo guardado dentro de un libro de mi abuelo».
Futuro simple (futuro): Anticipa una acción que va a ocurrir más adelante, mostrando total seguridad de que así será.
«La próxima semana estrenarán la secuela de la película en el cine local».
«Si sigues las instrucciones al pie de la letra, el pastel quedará perfecto».
Condicional simple (pospretérito): Expresa una acción futura que depende de una condición previa, o sirve para manifestar cortesía y suposiciones.
«Con un poco más de presupuesto, el equipo viajaría al torneo internacional».
«En ese momento, el reloj marcaría las tres de la tarde, pero no estoy seguro».
Los tiempos compuestos
Los tiempos compuestos se construyen siempre con dos palabras: el verbo auxiliar haber (que se conjuga) y el participio del verbo principal (terminado en -ado o -ido).
Pretérito perfecto compuesto (antepresente): Conecta una acción que ya ocurrió con el momento presente, ya sea porque es muy reciente o porque el periodo de tiempo sigue abierto.
«Este mes hemos aprendido mucho sobre el comportamiento de las redes sociales».
«Ya he revisado el motor del auto dos veces y sigue haciendo ese ruido extraño».
Pretérito pluscuamperfecto (antecopretérito): Se refiere a un hecho pasado que ocurrió antes de otra acción que también ya pasó. Es, en esencia, el pasado del pasado.
«Cuando llegamos a la estación, el tren ya se había marchado hacía diez minutos».
«Sofía no quiso cenar porque ya había comido algo en la universidad».
Pretérito anterior (antepretérito): Indica una acción pasada que sucedió inmediatamente antes de otra acción pasada. Hoy en día es un tiempo casi exclusivo de la literatura colonial o clásica.
«Apenas hubo terminado de pronunciar el discurso, el público estalló en aplausos».
«En cuanto hubo salido el sol por el horizonte, los caminantes retomaron la ruta».
Futuro compuesto (antefuturo): Sirve para hablar de una acción futura que ya habrá terminado antes de que empiece otro momento del futuro, o para hacer una conjetura sobre el pasado.
«Para cuando vuelvas de tus vacaciones, ya habré terminado de pintar toda la casa».
«Supongo que Mariana ya habrá recibido el paquete que le enviamos ayer».
Condicional compuesto (antepospretérito): Menciona algo que habría tenido lugar en el pasado si las circunstancias hubieran sido distintas.
«Habríamos comprado los boletos para el concierto, pero se agotaron en cinco minutos».
«Si el clima hubiera ayudado, los astronautas habrían despegado esa misma mañana».