La concordancia es el procedimiento gramatical mediante el cual determinadas palabras modifican su forma para reflejar características de otras palabras con las que mantienen una relación sintáctica. Gracias a ella, los hablantes pueden reconocer qué elementos están vinculados entre sí y cómo se organiza la información dentro de un mensaje.
En español, la concordancia constituye uno de los principales mecanismos de cohesión interna. No se trata simplemente de una cuestión de corrección formal: cumple una función interpretativa. Cuando escuchamos o leemos una oración, las marcas de género, número y persona nos permiten identificar quién realiza una acción, qué elementos se describen y cuáles forman una misma unidad de significado.
Ejemplo:
"Las gaviotas parecían inquietas."
Las terminaciones de gaviotas e inquietas indican que ambos elementos pertenecen al mismo grupo nominal.
Si elimináramos esa correspondencia y dijéramos:
"Las gaviotas parecían inquieto."
El receptor percibiría inmediatamente una anomalía porque las marcas morfológicas ya no permiten establecer adecuadamente la relación entre las palabras.
La concordancia funciona, por tanto, como una red de señales que orienta la interpretación del mensaje.
La concordancia nominal se establece principalmente entre el sustantivo y las palabras que lo determinan o califican. Estas palabras adoptan las marcas de género y número del sustantivo al que acompañan.
Obsérvese:
"Aquellas melodías lejanas aún resonaban en su memoria."
El determinante aquellas y el adjetivo lejanas concuerdan con melodías en género femenino y número plural.
Lo importante es comprender que el sustantivo actúa como núcleo y los demás elementos ajustan su forma para mantener la cohesión del grupo.
En ocasiones, la concordancia permite identificar relaciones incluso cuando las palabras aparecen separadas por otros elementos:
"Las fotografías de aquel viaje parecían extraordinarias."
Aunque extraordinarias se encuentra alejado de fotografías, la concordancia indica claramente que ambos elementos están relacionados.
La concordancia verbal se produce entre el sujeto y el verbo. El verbo adopta las marcas de persona y número correspondientes al sujeto.
Por ejemplo:
"Los últimos exploradores regresaron al campamento antes del amanecer."
La forma verbal regresaron indica que el sujeto es plural.
Esta concordancia resulta especialmente útil porque permite identificar el sujeto incluso cuando este aparece después del verbo:
"Sobre el lago flotaban pequeñas embarcaciones iluminadas."
La forma plural flotaban anticipa la presencia de un sujeto plural.
Asimismo, el español admite la omisión del sujeto porque la flexión verbal suele aportar suficiente información:
"Llegamos demasiado temprano."
La terminación verbal permite reconocer que el sujeto corresponde a la primera persona del plural, aunque no aparezca expresamente.
Aunque suele enseñarse como una cuestión de terminaciones, la concordancia es fundamentalmente un fenómeno sintáctico. No depende únicamente de la proximidad entre las palabras, sino de las relaciones estructurales que existen entre ellas.
Considérese:
"La colección de mapas antiguos fue subastada ayer."
El núcleo del sujeto es colección, no mapas. Por ello, el verbo aparece en singular.
La concordancia revela aquí cuál es el verdadero centro sintáctico del grupo nominal.
Este hecho demuestra que la concordancia no sigue necesariamente la palabra más cercana al verbo, sino la organización jerárquica de la oración.
En determinadas circunstancias, los hablantes pueden orientar la concordancia hacia el significado más que hacia la forma estrictamente gramatical.
Por ejemplo:
"La mayoría de los excursionistas decidieron continuar la marcha."
Desde un punto de vista formal, el núcleo es mayoría (singular). Sin embargo, muchos hablantes emplean el verbo en plural porque interpretan que la acción es realizada por los excursionistas.
Este fenómeno muestra que la concordancia no siempre responde exclusivamente a criterios morfológicos; también puede verse influida por la interpretación semántica.
Una concordancia adecuada favorece la precisión y la claridad. Cuando las marcas concordantes son consistentes, el receptor puede identificar rápidamente las relaciones sintácticas del enunciado.
Obsérvese:
"Las señales luminosas instaladas recientemente permanecían visibles desde la costa."
La repetición de marcas plurales permite reconstruir con facilidad la estructura del mensaje.
La concordancia actúa así como una guía que ayuda al lector o al oyente a procesar la información de manera eficiente.
La concordancia puede definirse como el sistema de correspondencias gramaticales que vincula palabras relacionadas dentro de una estructura sintáctica. Más que una simple coincidencia de terminaciones, constituye un mecanismo de cohesión que permite identificar núcleos, dependencias y relaciones funcionales. Gracias a ella, las oraciones del español forman conjuntos organizados y comprensibles, donde cada marca morfológica contribuye a la interpretación global del mensaje.
Aunque las reglas generales de concordancia son relativamente sencillas, existen situaciones en las que la aplicación de la concordancia presenta particularidades. Estos casos suelen surgir cuando intervienen estructuras complejas, sustantivos colectivos, sujetos múltiples o expresiones cuantificadoras. Conocerlos permite comprender mejor el funcionamiento real de la lengua y evitar interpretaciones excesivamente simplistas de las reglas generales.
Los sustantivos colectivos designan un conjunto de individuos mediante una forma singular. En estos casos, la concordancia habitual se establece en singular porque el núcleo del sujeto es singular.
Por ejemplo:
"Una bandada de flamencos cruzó el horizonte al atardecer."
El verbo concuerda con bandada, que constituye el núcleo del sujeto.
Sin embargo, cuando el hablante centra su atención en los integrantes del conjunto, puede aparecer la concordancia en plural, especialmente cuando existe cierta distancia entre el colectivo y el verbo.
"Una multitud de aficionados comenzaron a cantar al mismo tiempo."
En este caso, el verbo se interpreta en función de los individuos que integran la multitud.
Algunas expresiones cuantificadoras permiten tanto la concordancia en singular como en plural.
Por ejemplo:
"La mayoría de los pasajeros permaneció en cubierta."
"La mayoría de los pasajeros permanecieron en cubierta."
La primera construcción atiende al núcleo gramatical (mayoría), mientras que la segunda enfatiza a los individuos representados por el complemento (pasajeros).
Lo mismo ocurre con expresiones como la mitad de, una parte de, el resto de o un grupo de.
Cuando varios núcleos forman conjuntamente el sujeto mediante coordinación, el verbo suele aparecer en plural.
"El viento de la montaña y la humedad del valle transformaron el paisaje."
La presencia de dos núcleos coordinados exige normalmente la concordancia plural.
Sin embargo, si los elementos coordinados se interpretan como una sola realidad o como una unidad conceptual, puede aparecer el singular.
"La paciencia y la constancia es la clave de este oficio."
Aquí ambas nociones se presentan como una idea conjunta.
Si los elementos coordinados pertenecen a personas gramaticales diferentes, el verbo adopta la persona de mayor jerarquía.
La primera persona prevalece sobre las demás:
"Mis compañeros y yo exploramos la caverna durante horas."
La segunda persona prevalece sobre la tercera:
"Tú y tus vecinos organizasteis la exposición."
En las variedades americanas donde no se emplea vosotros, es habitual:
"Tú y tus vecinos organizaron la exposición."
Cuando un adjetivo modifica varios sustantivos de distinto género, el masculino plural funciona tradicionalmente como forma no marcada.
"El arrecife y la laguna permanecían tranquilos."
El adjetivo aparece en masculino plural aunque uno de los sustantivos sea femenino.
No obstante, cuando el adjetivo se coloca antes de los sustantivos, suele concordar con el más próximo.
"Su extraordinaria paciencia y disciplina le permitieron avanzar."
Las expresiones porcentuales pueden presentar oscilaciones de concordancia según el elemento que se considere núcleo de la construcción.
"El treinta por ciento de la superficie quedó inundado."
"El treinta por ciento de los cultivos quedaron inutilizados."
En la primera oración, la atención recae sobre treinta por ciento; en la segunda, sobre cultivos.
Cuando uno o varios infinitivos desempeñan la función de sujeto, el verbo suele aparecer en singular.
"Nadar al amanecer mejora la resistencia física."
Incluso cuando aparecen varios infinitivos coordinados, es frecuente el singular si se conciben como una actividad unitaria.
"Leer y escribir desarrolla el pensamiento crítico."
Sin embargo, el plural también es posible cuando se perciben como acciones independientes.
"Leer y escribir desarrollan habilidades complementarias."
En ocasiones, la concordancia se guía más por el significado que por la forma gramatical.
"Todo el vecindario salieron a las calles para celebrar."
Aunque vecindario es singular, el hablante piensa en las personas que lo integran y utiliza el plural.
Este fenómeno recibe el nombre de concordancia ad sensum o concordancia por sentido y constituye una muestra de cómo la interpretación semántica puede influir en la estructura gramatical.
Los casos especiales de concordancia muestran que la lengua no funciona únicamente mediante reglas mecánicas. Junto a los criterios estrictamente morfológicos intervienen factores sintácticos, semánticos e incluso discursivos. Por ello, la concordancia debe entenderse como un sistema flexible cuyo objetivo principal es facilitar la interpretación de las relaciones entre los elementos de la oración y garantizar la claridad de la comunicación.
La concordancia es la coincidencia obligatoria de ciertos rasgos gramaticales entre palabras relacionadas dentro de una oración. Estos rasgos son el género, el número y la persona.
Se distinguen dos tipos principales:
Concordancia nominal: afecta al género y al número.
Concordancia verbal: afecta al número y a la persona.
La concordancia nominal se establece entre:
El sustantivo y sus determinantes o adjetivos: «aquella montaña nevada», «unos documentos antiguos».
El pronombre y su referente: «A Marta la vi ayer», «Les entregué las entradas a los vecinos».
El sujeto y un atributo, predicativo o participio: «Mi hermana es médica», «Los viajeros llegaron agotados», «Las viviendas fueron rehabilitadas».
La concordancia verbal se establece entre el sujeto y el verbo:
«Esos estudiantes participan en el concurso».
«Mi vecino trabaja desde casa».
Cuando dos o más sustantivos o pronombres en singular se refieren a entidades distintas, forman un conjunto plural.
«La lámpara y la mesa estaban cubiertas de polvo».
«El mar y el viento parecían enfurecidos».
«Laura y Pedro llegaron temprano».
Si los sustantivos coordinados tienen géneros distintos, el adjetivo, participio o pronombre adopta normalmente el masculino plural.
«La mochila y el cuaderno quedaron olvidados».
«La directora y el profesor fueron elegidos».
Si aparece un pronombre de segunda persona y no hay uno de primera, la concordancia se hace en plural.
«Tú y Ana tienen razón».
«Carlos o tú deberán firmar el documento».
Si aparece un pronombre de primera persona, la concordancia se hace en primera persona del plural.
«Tú y yo iremos mañana».
«Mi hermano o yo resolveremos el problema».
Cuando varios sustantivos designan realidades distintas, es preferible que cada uno tenga su propio determinante.
Correcto:
«El director y la secretaria asistieron».
«Mi abrigo y mis guantes desaparecieron».
Menos recomendable:
«Mi abrigo y guantes desaparecieron».
Puede usarse un solo determinante cuando:
«La doctora o médica de guardia».
«Su extraordinaria paciencia y serenidad».
«La seguridad y control del recinto».
«Las puertas y ventanas estaban cerradas».
«La persona o personas responsables».
Cuando se omite un sustantivo repetido, los determinantes pueden diferir en número, pero no en género.
Correcto:
«Su apellido y los de sus hermanos».
Incorrecto:
«El primo de Luis y la de Marta».
Debe decirse:
«El primo de Luis y la prima de Marta».
Es recomendable repetir el determinante:
«Los alumnos y las alumnas».
También es válida la forma:
«Los alumnos y alumnas».
«El candidato o candidata».
Cada adjetivo debe mantenerse junto a su sustantivo.
Correcto:
«Los estudiantes extranjeros y las estudiantes extranjeras».
Incorrecto:
«Los estudiantes y las estudiantes extranjeros y extranjeras».
Son habituales fórmulas como:
«Señoras y señores».
«Queridos amigos y amigas».
El adjetivo suele ir en plural.
«La camisa y el pantalón estaban mojados».
«Un niño y una niña distraídos cruzaron la calle».
Si va en singular, normalmente se interpreta que solo modifica al sustantivo más cercano.
«La camisa y el pantalón mojado».
Si ambos sustantivos designan a una misma persona o cosa, el adjetivo va en singular.
«La escritora y periodista premiada».
Lo más recomendable es el plural.
«Un brazo o una pierna lesionados».
«El padre o la madre responsables».
Debe ir en singular.
«La bicicleta o vehículo principal».
«El idioma o lengua habitual».
Normalmente concuerda con el sustantivo más próximo.
«La necesaria organización y disciplina».
«Su antigua casa y jardín».
Con nombres de personas suele ir en plural.
«Los simpáticos Juan y Pedro».
«Estimados señor y señora Ruiz».
Si ambos nombres se refieren a una misma persona, el adjetivo permanece en singular.
«La brillante investigadora y profesora Elena Vargas».
Cuando cada adjetivo corresponde a una entidad distinta, los adjetivos van en singular.
«Los sectores agrícola y ganadero».
«Las zonas norte y sur».
Solo «uno» exige sustantivo singular.
«Un lápiz».
Los demás números exigen plural.
«Cinco cuadernos».
«0 errores».
«12,5 kilómetros».
Si los ordinales van detrás, el sustantivo suele ir en plural.
«Los capítulos tercero y cuarto».
Si van delante, puede ir en singular o plural.
«El segundo y tercer nivel».
«Los segundo y tercer niveles».
Puede concordar o permanecer invariable.
«Página trescientas».
«Página trescientos».
En expresiones como «uno de los...», «una de las...»:
«Ana es una de las ganadoras».
«Clara es una de los participantes más destacados».
Esta última construcción, antes discutida, hoy se considera admisible.
La concordancia depende del género gramatical, no del sexo del referente.
«La víctima estaba nerviosa».
«El personaje resultó decisivo».
Con «alteza», «majestad», «excelencia», «señoría», etc., los elementos adyacentes van en femenino.
«Vuestra excelencia distinguida».
Pero los elementos alejados pueden concordar con el sexo del referente.
«Sus señorías estaban reunidos».
El adjetivo concuerda con «tipo» o «carácter», no con el sustantivo anterior.
Correcto:
«Una medida de tipo económico».
«Un análisis de carácter técnico».
Incorrecto:
«Una medida de tipo económica».
«Un análisis de carácter técnico especializado».
El adjetivo debe concordar con el sustantivo al que se refiere.
«Lo útiles que son estas herramientas».
«Lo complicadas que resultan esas tareas».
Cuando intervienen personas de distinto sexo, lo normal es usar el masculino en ambos elementos.
«No podían vivir el uno sin el otro».
El verbo va en plural.
«La lluvia y el viento dañaron el tejado».
Si se perciben como una unidad, puede ir en singular.
«El orden y la disciplina era fundamental».
El verbo va en singular.
«La actriz y directora recibió el premio».
Los infinitivos y oraciones sustantivas suelen exigir singular.
«Leer y escribir requiere práctica».
Si se presentan como actividades diferenciadas:
«Leer y escribir son habilidades distintas».
Si funcionan como incisos, el verbo suele ir en singular.
«El profesor, junto con sus ayudantes, organizó la actividad».
Si forman parte del sujeto coordinado, el verbo va en plural.
«El profesor junto con sus ayudantes organizaron la actividad».
Lo habitual es usar singular.
«El alcalde con sus asesores presentó el plan».
En algunas variedades también aparece el plural:
«El alcalde con sus asesores presentaron el plan».
Se recomienda evitar:
«Yo con Marta fuimos al concierto».
El verbo va en plural.
«Tanto el médico como la enfermera participaron».
El verbo puede ir en singular o plural.
«El director o el coordinador decidirá».
«El director o el coordinador decidirán».
Con sujeto pospuesto se favorece el singular.
«Vendrá un técnico o un supervisor».
Si ambos nombres designan la misma realidad, el verbo va en singular.
«El puma o león americano habita esa región».
Aunque el sustantivo esté en singular, el verbo va en plural.
«La primera y segunda etapa concluyeron ayer».
Los colectivos en singular exigen normalmente verbo singular.
«La multitud avanzaba lentamente».
«La familia llegó temprano».
Es incorrecto:
«La multitud avanzaban».
En oraciones copulativas con atributo sustantivo puede aparecer el plural:
«Esa gente son profesionales».
Pero con atributo adjetivo se mantiene el singular:
«Esa gente es responsable».
Con palabras como «tipo», «clase», «especie» o «variedad», el verbo puede ir en singular o plural.
«Ese tipo de problemas preocupa».
«Ese tipo de problemas preocupan».
La diferencia depende de si se enfoca la categoría o los elementos que la integran.
Son posibles ambas concordancias.
«La mayoría de los asistentes votó».
«La mayoría de los asistentes votaron».
Si hay atributo o predicativo, se prefiere el plural.
«La mayoría de los asistentes estaban satisfechos».
«La mayoría de nosotros piensa así».
«La mayoría de nosotros pensamos así».
Con atributo, se exige normalmente la primera o segunda persona.
«La mayoría de nosotros estamos preparados».
Solo singular.
«La mayoría de la población vive allí».
El verbo va obligatoriamente en plural.
«Multitud de turistas visitan la ciudad».
«Cantidad de rumores circulan por internet».
Lo normal es la concordancia en primera o segunda persona.
«Muchos de nosotros creemos eso».
«Varios de vosotros sabéis la respuesta».
«Los argentinos valoramos mucho el mate».
«Los estudiantes sabéis perfectamente lo que ocurrió».
Lo más recomendable es el plural.
«Es uno de los que trabajan más».
Aunque también se admite:
«Es uno de los que trabaja más».
Lo preferible es el plural.
«Soy de los que creen en la paciencia».
También se admite:
«Soy de los que cree en la paciencia».
No se recomienda:
«Soy de los que creo en la paciencia».
Con «yo» o «tú», el verbo de la relativa puede concordar con el relativo o con la persona.
«Yo soy la que tomó la decisión».
«Yo soy la que tomé la decisión».
«Tú eres el que conoce el asunto».
«Tú eres el que conoces el asunto».