Las formas no personales del verbo constituyen un grupo especial dentro del sistema verbal del español. Aunque expresan acciones, procesos o estados, se diferencian de las formas conjugadas porque no indican la persona gramatical que realiza la acción ni establecen concordancia con un sujeto. El español posee tres formas no personales: el infinitivo, el gerundio y el participio.
Es la forma no personal que presenta la acción de manera abstracta, sin situarla en un tiempo determinado ni atribuirla a un sujeto específico. Sus terminaciones son -ar, -er e -ir. En cierto modo, el infinitivo funciona como el nombre de la acción.
«Contemplar el mar durante horas le producía una serenidad difícil de explicar.»
Debido a su carácter nominal, el infinitivo puede desempeñar funciones propias de un sustantivo.
«Leer novelas históricas despertó su interés por las antiguas civilizaciones.»
«Después de recorrer las callejuelas del pueblo, los viajeros se sentaron en la plaza.»
A pesar de ello, el infinitivo conserva su naturaleza verbal y puede llevar complementos.
«Aprender los nombres de las constelaciones se convirtió en su pasatiempo favorito.»
El infinitivo también posee una forma compuesta, formada por el infinitivo del verbo haber seguido de un participio. Esta construcción expresa una acción anterior respecto de otra.
«Lamentaba haber dejado las fotografías en el tren.»
El gerundio es la forma no personal que presenta la acción en su desarrollo, es decir, como un proceso que se encuentra en curso. Sus terminaciones son -ando y -iendo.
«La muchacha caminaba por la orilla recogiendo pequeñas conchas.»
Suele expresar circunstancias de modo, tiempo, causa o condición.
«Entrando por el sendero cubierto de pinos, se llega a un lago de aguas transparentes.»
«El abuelo pasó la tarde construyendo un comedero para las aves.»
Asimismo, el gerundio puede admitir complementos verbales.
«El pintor permaneció varias horas mezclando colores para el nuevo mural.»
El gerundio también presenta una forma compuesta, integrada por el gerundio de haber seguido de un participio. Esta estructura expresa una acción ya terminada y anterior a otra.
«Habiendo terminado el ascenso, los montañistas contemplaron el valle desde la cumbre.»
Comparte numerosos rasgos con el adjetivo y puede concordar en género y número con el sustantivo al que modifica.
«Las ventanas abiertas dejaron entrar el aroma del jardín.»
«La carta escondida en el cajón apareció muchos años después.»
Además, el participio interviene en la formación de los tiempos compuestos de la conjugación verbal.
«Los excursionistas han descubierto una cueva detrás de la cascada.»
Las formas no personales constituyen, por tanto, un punto de encuentro entre distintas categorías gramaticales. El infinitivo se aproxima al sustantivo, el gerundio presenta un comportamiento cercano al adverbio y el participio comparte características con el adjetivo. Sin embargo, las tres conservan su esencia verbal, pues todas siguen expresando acciones, procesos o estados y pueden admitir complementos propios del verbo.