El determinante es una clase de palabra funcional y de inventario cerrado que se antepone al sustantivo (o a un elemento sustantivado) para concretar su alcance, fijar su referencia y transformarlo de una noción abstracta o conceptual en una entidad identificable dentro del discurso.
A continuación, se desarrolla su análisis exhaustivo a través de los tres criterios lingüísticos principales.
Morfológicamente, el determinante es una palabra variable que carece de significado léxico descriptivo, poseyendo únicamente significado gramatical.
Su característica principal es la exigencia de concordancia obligatoria en género y número con el núcleo del sintagma nominal al que acompaña. Por ejemplo, en la oración «Aquellas tres ventanas están abiertas», el determinante demostrativo «aquellas» adopta el género femenino y el número plural impuestos por el sustantivo «ventanas».
Existen, no obstante, algunas formas invariables dentro de ciertas subclases, como el posesivo de tercera persona «su» / «sus» (que varía en número pero no en género) o determinados numerales cardinales como «tres» o «cien».
Sintácticamente, el determinante cumple la función específica de actualizador o cuantificador del núcleo del sintagma nominal (NSN).
Una de las propiedades fundamentales del determinante en español es que su presencia permite que un sustantivo común pueda funcionar como sujeto preverbal de una oración. Compárese la agramaticalidad de «Perro ladra en el jardín» frente a la corrección sintáctica de «El perro ladra en el jardín» o «Este perro ladra en el jardín».
A diferencia de los adjetivos calificativos, los determinantes suelen ocupar una posición fija e invariable inmediatamente anterior al sustantivo, situándose incluso por delante de otros modificadores: «Todos los primeros grandes éxitos».
Desde la perspectiva semántica, los determinantes no describen las cualidades del objeto, sino que delimitan su marco espaciotemporal, su posesión o su cantidad. Se clasifican en las siguientes categorías:
Artículos: Especifican si el sustantivo es conocido o identificable en el contexto discursivo. Se dividen en definidos e indefinidos. «El informe presenta los datos» frente a «Un informe presenta unos datos».
Demostrativos: Sitúan al sustantivo en el espacio o en el tiempo en relación con la posición del hablante y del oyente, marcando tres grados de distancia.
Cercanía: «este libro».
Distancia media: «ese libro».
Lejanía: «aquel libro».
Posesivos: Identifican la entidad en función de su relación de pertenencia o posesión con respecto a las personas del discurso (primera, segunda o tercera persona). Adoptan formas apocopadas cuando preceden al sustantivo. «Mi propuesta», «tu criterio», «su decisión».
Cuantificadores: Expresan de manera precisa o vaga la cantidad o el grado del sustantivo.
Numerales: Cuantifican de forma exacta mediante cardinales («tres días») u ordinales («segundo piso»).
Indefinidos: Expresan cantidad o identidad de manera imprecisa. «Algún indicio», «varias opciones», «ningún problema».
Interrogativos y exclamativos: Introducen enunciados donde se solicita información o se expresa énfasis sobre la naturaleza o cantidad del sustantivo. Siempre son tónicos y llevan tilde diacrítica. «¿Qué alternativa elegiste?», «¡Cuánta energía tienes!».
Relativos: Introducen una oración subordinada adjetiva, poseyendo simultáneamente una función anafórica (remiten a un antecedente) y determinante. El principal exponente en español es «cuyo» y sus variantes de género y número: «El autor cuyo libro leímos ganó el premio».