Una oración es la unidad mínima de predicción; es decir, un fragmento de habla con sentido completo que posee autonomía sintáctica (no depende de otra estructura mayor) y que cuenta, por lo menos en su estructura profunda, con un verbo conjugado.
Oraciones bimembres: Tienen dos miembros claros: un sujeto (quien realiza o recibe la acción) y un predicado (lo que se dice del sujeto).
«El sistema inmunológico reconoce los patógenos».
Oraciones unimembres: No pueden dividirse en sujeto y predicado. Carecen de sujeto analizable, ya sea porque el verbo es impersonal (fenómenos climáticos o construcciones con haber y hacer) o porque son expresiones sin verbo.
«Nieva intensamente en la cordillera».
«¡Qué frío!».
Oraciones simples: Poseen un solo núcleo verbal (un verbo simple, una perífrasis verbal o un tiempo compuesto) y, por ende, un único predicado.
«Los científicos han descubierto una nueva variante».
Oraciones compuestas: Contienen más de un predicado, lo que significa que están formadas por dos o más proposiciones unidas por coordinación, subordinación o yuxtaposición.
«El sol salió y los niveles de humedad descendieron».
Enunciativas (o declarativas): Afirman o niegan una realidad de manera objetiva. Se dividen en afirmativas y negativas.
«La Tierra orbita alrededor del Sol».
«El experimento no arrojó resultados concluyentes».
Interrogativas: Solicitan información. Pueden ser directas (usan signos de interrogación) o indirectas (se integran en una oración compuesta). También se dividen en totales (la respuesta es sí o no) o parciales (buscan un dato específico).
«¿Cuándo inicia el simposio?».
«Dime cuándo inicia el simposio».
Exclamativas: Expresan emociones intensas como sorpresa, ironía, alegría o enojo, acompañadas de una entonación particular.
«¡Por fin llegó mi cumpleaños!».
Imperativas (o exhortativas): Expresan una orden, ruego, mandato o sugerencia. El verbo suele ir en imperativo o en subjuntivo.
«Entregue el informe antes de las cinco de la tarde».
Desiderativas (o optativas): Expresan un deseo del hablante, a menudo introducidas por palabras como ojalá, así o que.
«Ojalá las condiciones climáticas mejoren mañana».
Dubitativas: Expresan duda, probabilidad o posibilidad respecto al hecho comunicado, apoyándose en adverbios como quizá, tal vez o probablemente.
«Tal vez el comité apruebe el presupuesto esta semana».
Oraciones copulativas (o atributivas): El predicado se construye con verbos copulativos (ser, estar, parecer) que sirven de unión entre el sujeto y una cualidad llamada atributo. El peso del significado recae en el atributo.
«La solución química es altamente corrosiva».
Oraciones predicativas: El verbo tiene significado pleno y es el núcleo del predicado. Se subdividen según la necesidad de complementos.
Transitivas: El verbo requiere obligatoriamente de un complemento directo para completar su sentido.
«El camión recogió la basura».
Intransitivas: El verbo no necesita, ni admite en su estructura natural, un complemento directo para tener sentido.
«Los campeones corrieron por la pista».
Reflexivas: La acción del verbo recae sobre el mismo sujeto que la realiza. Usan pronombres reflexivos.
«El cirujano se desinfectó antes de la operación».
Recíprocas: Dos o más sujetos realizan la acción y la reciben mutuamente.
«Los dos hombres se saludaron cordialmente».
Pasivas: El sujeto no realiza la acción, sino que la recibe (sujeto paciente). Pueden ser pasivas analíticas o pasivas reflejas.
«El tratado fue firmado por los ministros».
«Se firmó el tratado».
Impersonales: No admiten sujeto léxico. Se vinculan estrechamente con las unimembres en este criterio.
«Hace meses que no se reportan anomalías».