Las oraciones recíprocas son estructuras sintácticamente complejas en las que dos o más sujetos ejecutan una acción que recae de manera cruzada sobre cada uno de ellos. De acuerdo con la doctrina de la Nueva Gramática de la Lengua Española, estas construcciones requieren un sujeto de carácter plural o múltiple, de modo que el evento verbal se descompone en un conjunto de relaciones mutuas donde el participante A ejerce la acción sobre el participante B, y el participante B la ejerce simultáneamente sobre el participante A. Formalmente, estas oraciones se estructuran mediante los pronombres átonos del plural en concordancia estricta con el sujeto.
«Los dos mandatarios extranjeros se saludaron cordialmente ante las cámaras».
Al igual que las reflexivas, las construcciones recíprocas se dividen en directas e indirectas según la función oracional que desempeñe el pronombre átono en el predicado verbal. El pronombre funciona como complemento directo en las variantes directas por carecer el verbo de otro elemento que ocupe este lugar argumental, mientras que adopta la función de complemento indirecto cuando la oración presenta un objeto directo explícito. Para reforzar y delimitar la interpretación de reciprocidad frente a posibles lecturas puramente reflexivas o colectivas, la sintaxis académica emplea grupos modificadores específicos tales como «mutuamente», «entre sí» o las correlaciones del tipo «el uno al otro».
«Los testigos del incidente se contradijeron durante el careo judicial».
«Los investigadores de la universidad se intercambiaron los datos de la muestra».
Un aspecto analítico relevante en la Nueva Gramática de la Lengua Española es la distinción formal entre una oración genuinamente recíproca y aquellas estructuras de verbo asociativo o colectivas donde la acción se realiza de forma conjunta pero no distributiva. Las oraciones recíprocas exigen que la acción sea bidireccional y separable en eventos individuales simétricos, propiedad que se constata mediante el desdoblamiento del sujeto en proposiciones independientes con verbos transitivos tradicionales. La presencia de los determinantes y pronombres correlativos actúa como el mecanismo idóneo para marcar la función sintáctica exacta de este intercambio de funciones.
«Los antiguos rivales se perdonaron los agravios del pasado».
«Los antiguos rivales se perdonaron los agravios el uno al otro».
«Los ajedrecistas profesionales se estrecharon las manos al inicio de la partida».
«Los directores de las filiales se comunicaron las directrices por correo electrónico».
«Los dos automóviles se embistieron de frente en el cruce de la avenida».
«La madre y la hija se abrazaron afectuosamente en la sala de embarque».
«Los países colindantes se respetaron las fronteras durante el conflicto bélico».
«Los socios fundadores de la firma se reprocharon la pérdida de los inversores».
«Los estudiantes de la facultad se ayudaron con los apuntes del examen final».
«Los cirujanos del hospital se consultaron las dudas sobre el diagnóstico médico».
«Ambos diplomáticos se esquivaron durante la recepción oficial de la embajada».
«Los peritos de las compañías aseguradoras se enviaron las copias del informe».