Las oraciones reflexivas son aquellas que poseen una estructura transitiva en la cual el sujeto y el complemento directo o el complemento indirecto cohieren en la misma entidad de la realidad. De acuerdo con la doctrina de la Nueva Gramática de la Lengua Española, estas construcciones se caracterizan formalmente por la presencia de un pronombre reflexivo átono que concuerda obligatoriamente en persona y número con el sujeto del enunciado. La interpretación semántica fundamental de estas oraciones radica en que la acción ejecutada por el sujeto agente recae de manera directa o indirecta sobre el propio sujeto, el cual adopta simultáneamente el rol de paciente o experimentador del evento verbal.
«El cirujano se desinfectó minuciosamente antes de entrar al quirófano».
La gramática académica distingue entre oraciones reflexivas directas e indirectas en función de la tarea sintáctica que desempeña el pronombre reflexivo dentro del predicado. En las reflexivas directas, el pronombre átono funciona como el complemento directo del verbo debido a la ausencia de otro grupo nominal que sature dicha función argumental. Por el contrario, en las reflexivas indirectas, la oración cuenta con un complemento directo expreso, de modo que el pronombre reflexivo pasa a ejercer la función de complemento indirecto, señalando al sujeto como el beneficiario o el perjudicado de la acción que él mismo ejecuta.
«El atleta de élite se vendó los tobillos para prevenir una lesión».
«El atleta de élite se vendó para prevenir una lesión».
Para confirmar la naturaleza verdaderamente reflexiva de una estructura y evitar la confusión con las construcciones pronominales de carácter intransitivo o de pasiva refleja, la norma gramatical recurre al uso de adjuntos de refuerzo. Las oraciones reflexivas legítimas admiten de forma natural la adición de los grupos preposicionales formados por las variantes tónicas de los pronombres personales seguidas del adjetivo «mismo», tales como «a mí mismo», «a ti mismo» o «a sí mismo». Este tipo de modificador permite constatar la identidad de los referentes y reafirma la función argumental de acusativo o de dativo que el pronombre átono desempeña en el interior del sintagma verbal.
«La joven diseñadora se confeccionó un vestido para la gala benéfica».
«La joven diseñadora se confeccionó un vestido a sí misma para la gala benéfica».
«El escalador se aseguró firmemente a la pared rocosa de la montaña».
«El anciano profesor se afeitó con extrema parsimonia ante el espejo».
«El contable de la empresa se atribuyó el mérito del balance financiero».
«Los excursionistas se protegieron de la radiación solar con sombreros nuevos».
«La nadadora olímpica se inscribió en la prueba de fondo de forma voluntaria».
«El actor principal se contemplaba con detenimiento en las fotos de la marquesina».
«El testigo del juicio se contradijo durante el interrogatorio del fiscal».
«Los operarios se colocaron los arneses de seguridad antes de subir al andamio».
«El novelista se aisló de sus allegados para concluir el último capítulo».
«La coordinadora del evento se asignó las tareas más complejas de la jornada».