Las locuciones verbales son conjuntos fijos de dos o más palabras en los que al menos una de ellas es un verbo. Este grupo de palabras funciona de manera unitaria como un único núcleo del predicado; es decir, todo el conjunto equivale a un solo verbo y tiene un significado global que no se puede deducir simplemente sumando el significado de sus partes por separado.
A diferencia de las perífrasis verbales (que combinan un verbo auxiliar y uno principal en infinitivo, gerundio o participio), las locuciones verbales suelen mezclar un verbo con un sustantivo, un adjetivo o un régimen preposicional específico para crear una idea completamente nueva.
Ejemplos:
A continuación se presentan diez ejemplos de locuciones verbales que se alejan de los ejemplos más trillados, delimitadas con comillas españolas:
«brillar por su ausencia» (Destacar precisamente porque no está presente en un lugar o situación donde se le esperaba).
«poner el grito en el cielo» (Clamar, quejarse o protestar con gran vehemencia y escándalo por un motivo indignante).
«dorar la píldora» (Suavizar una mala noticia o mitigar el impacto de un hecho negativo mediante halagos o explicaciones amables).
«hacer de tripas corazón» (Disimular el miedo o la debilidad, cobrando valor ante una situación adversa para poder afrontarla).
«dar el brazo a torcer» (Ceder en una postura, opinión o decisión tras haber insistido firmemente en ella).
«caer en la cuenta» (Notar, comprender o recordar de repente algo que antes se ignoraba o no se había advertido).
«tirar de la manta» (Revelar un secreto o una información oculta que compromete a otras personas, obligándolas a asumir responsabilidades).
«perder los estribos» (Perder el control de uno mismo, enfadarse de forma desmedida o actuar sin moderación).
«echar leña al fuego» (Avivar una polémica, discusión o situación conflictiva haciendo cosas que la empeoran).
«ahogarse en un vaso de agua» (Preocuparse excesivamente o angustiarse ante problemas pequeños o de fácil solución).